Un terreno, una esquina y un sueño.
En la esquina de la avenida Mártires 28 de Agosto con la calle Pinos, pegado a lo que fue la fábrica de San Bruno, hay un terreno de poco más de 2,000 metros cuadrados. Quien pasa por ahí quizá no lo sepa, pero durante casi diez años los vecinos de la colonia Los Pinos soñaron con convertirlo en un parque.
No era un capricho ni un plan improvisado. Era un proyecto con medidas, croquis, fotografías y decenas de firmas, y lo quisieron sacar adelante por el camino correcto: pidiéndolo por escrito a las autoridades.
El proyecto: un pulmón verde para la colonia.
La idea era sencilla y generosa: un parque ecológico abierto a todos, con un módulo que diera atención tanto a los colonos de Los Pinos como a los habitantes de las colonias vecinas. Un lugar de esparcimiento para las familias y, sobre todo, para los niños.
Los vecinos lo resumieron en una frase que sigue vigente: es más redituable para la ciudad tener un pulmón verde que viviendas mal construidas que en nada benefician al ambiente.
Y sabían de qué hablaban. Las fotos que reunieron muestran un terreno con pasto, árboles grandes y los restos de piedra de unos lavaderos y letrinas. Era un espacio que la gente ya usaba y cuidaba, sin pretender adueñarse de él.
Por la vía legal, no por la fuerza
Lo que más distingue a este proyecto es la forma en que se hizo. Los vecinos no invadieron, no cercaron ni lotificaron. Se organizaron y tocaron puertas.
- Desde el 31 de marzo de 2005, a través de comités y patronatos constituidos ante la autoridad local, gestionaron que el terreno se destinara a la colonia.
- Las administraciones municipales de esos años no les hicieron caso. La que estaba en funciones en 2014 fue la primera que, según ellos, les abrió las puertas.
- El 27 de febrero de 2014, el Patronato de Colonos CG-UPV-PV 106/2014 y los vecinos dirigieron un escrito al jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Les habían informado que el terreno estaba embargado por esa dependencia, así que pidieron formalmente su donación.
- El escrito llevaba el expediente completo: croquis de localización, imagen satelital, medidas del predio (2,067.92 m² de área, con 46.81 m sobre la avenida y 61.62 m sobre la calle Pinos) y fotografías del antes y el después.
- Lo firmaron más de 70 vecinos, con nombre y domicilio, de calles como Casuarinas, Cipreses, Pinos, Bugambilias, Araucarias y Azaleas.
- Enviaron copia al gobernador del estado y al presidente municipal de Xalapa.
Mientras unos pedían, otros ocupaban
El contraste duele. De acuerdo con el escrito de los vecinos, a partir de 2009 el terreno empezó a ser ocupado por un particular. Primero llegaron animales, luego postes con alambre y después una construcción de madera y lámina.
Las fotografías que los colonos anexaron lo muestran con claridad: hasta 2009, pasto abierto y los muros de piedra de la vieja fábrica; después, cercas y una bodega improvisada.
Así, mientras más de setenta familias seguían el camino de los oficios y las firmas, el terreno se iba cerrando poco a poco. Esa es la gran lección de esta historia: hacer las cosas bien cuesta tiempo, y la autoridad debería premiar a quien las hace bien, no a quien llega primero con alambre.
Una petición sin respuesta, y lo que vino después.
Los vecinos de Los Pinos nunca recibieron respuesta del SAT.
Lo que sí llegó, apenas un par de meses después, fue otra cosa. Vecinos del barrio de San Bruno vieron llegar camiones y personas que empezaron a desmantelar la fábrica. Se llevaron toda la estructura de metal y todo aquello que pudiera dejarles algún dinero.
Eso despertó al barrio entero. Ya no fueron solo los de Los Pinos: muchos vecinos de San Bruno decidieron tomar en resguardo la exfábrica para que no terminaran de saquearla.
De ese resguardo nació la Asociación de Colonos del Barrio de San Bruno, A.C. Los vecinos despertamos, y lo que empezó como la petición de una colonia se convirtió en la causa de todo un barrio.
Y ahí quedó a la vista algo que el escrito de 2014 no alcanzaba a ver. Los vecinos pedían una esquina de poco más de 2,000 metros cuadrados, sin saber que ese terreno no es un predio aislado, sino parte de un todo: el inmueble y los terrenos que ocupó la extinta fábrica de San Bruno, que en conjunto miden más de 30,000 metros cuadrados (tres hectáreas). No fue un descuido; simplemente no conocían el alcance de lo que estaban solicitando.
Tiempo después, se preguntó al SAT, mediante una solicitud en su página, cuál era el estado del inmueble. La respuesta obtenida será tema de otro artículo.
Hay algo más que aquellos vecinos ignoraban cuando iniciaron sus peticiones. Esos terrenos no solo guardan los muros de una fábrica: guardan la vida de quienes la hicieron funcionar. Anexo a la fábrica y precisamente en este predio, estuvo "La Bolsa del Diablo", un patio de unas cincuenta casas de dos niveles donde vivía la gran mayoría de los obreros con sus familias, y donde muchos de sus descendientes nacieron y crecieron. Por ahí pasaron los agresores que se llevaban a los Mártires del 28 de Agosto de 1924 rumbo a Plan de Naranjillo, y ahí tomaron prisionero al joven Herón Pérez. Con las ampliaciones de la fábrica, el lugar fue desalojado.
Pedir un parque fue un acto de buena fe. Lo que aquellos vecinos no sabían es que estaban pidiendo un pedazo de la historia obrera de Xalapa.
Si usted vivió aquella gestión, firmó el escrito o conserva algún documento o fotografía de esos años, lo invito a compartirlo en los comentarios. Entre todos podemos reconstruir esta parte de la historia del barrio.















