Ignacio Lara Hernández.
El Barrio de San Bruno ha sido cuna de hombres y mujeres que, desde distintas disciplinas, han dejado huella en la historia de Xalapa y de Veracruz. Entre ellos destaca Martín Corona Alarcón, escritor, cuentacuentos y promotor de la lectura, quien ha dedicado su vida a acercar la literatura a miles de niñas, niños y familias dentro y fuera de México.
Martín nació en Xalapa en 1977 y pasó su infancia en el Barrio de San Bruno, donde su familia atendía una tienda muy conocida por los vecinos. Como muchos niños del barrio, creció entre calles llenas de vida, conversaciones con los clientes y el ambiente de una comunidad donde todos se conocían.
Sin embargo, San Bruno le ofrecía algo más que un lugar para crecer. Muy cerca se encontraban la Facultad de Humanidades de la Universidad Veracruzana, el Teatro del Estado y diversas bibliotecas infantiles. La constante presencia de estudiantes, maestros y actividades culturales despertó en él un temprano interés por la literatura y la narración, sembrando la semilla de lo que años después se convertiría en su profesión.
Movido por esa vocación, estudió la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Veracruzana. Durante sus primeros años de vida profesional trabajó como reportero cultural, editor, librero y profesor de literatura. Aquellas experiencias fortalecieron su conocimiento de los libros y de los procesos de creación literaria, aunque todavía faltaba encontrar el camino que marcaría definitivamente su vida.
Ese momento llegó durante la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Xalapa. Sus primeras presentaciones como narrador oral le permitieron descubrir que contar cuentos era mucho más que leer un texto en voz alta. Comprendió que la imaginación, el juego, el humor, la expresión corporal y la participación del público eran herramientas fundamentales para despertar el gusto por la lectura, especialmente entre las niñas y los niños.
A partir del año 2000 decidió dedicarse por completo a la narración oral. Cinco años más tarde, junto con la artista y gestora cultural Alethia Valdés, fundó la compañía Juglaria, Circo y Narración, un proyecto que recupera el antiguo espíritu de los juglares medievales para llevar historias a escuelas, bibliotecas, plazas públicas, ferias del libro y espacios comunitarios.
Las presentaciones de Juglaria combinan literatura, teatro, música, malabares, zancos, títeres y otros recursos escénicos que convierten cada cuento en una experiencia participativa. Gracias a esta propuesta, Martín ha realizado más de diez mil funciones en distintos estados de la República Mexicana y en países como Argentina, Colombia, Brasil y Chile.
Paralelamente ha desarrollado una importante obra literaria. Es autor de libros para adultos y de numerosas obras dirigidas al público infantil y juvenil. Entre ellas destacan Hojita central, Mi superabuelo, por siempre, Vale, Max y el tesoro de los datos personales y la colección Los cuentos del juglar, integrada por dieciocho títulos que han acercado la lectura a miles de pequeños lectores.
Su labor también se ha extendido a la radio, la televisión y las plataformas digitales. Fue guionista y cuentacuentos del programa infantil Kayuco, producido por Radio Televisión de Veracruz, además de crear el programa radiofónico ¡Arriba Chamaco!, reconocido por su contribución al fomento de la lectura. Más recientemente ha impulsado proyectos como Radio Infancias Latinas y el canal Oficio Juglar, mediante los cuales continúa promoviendo la literatura entre las nuevas generaciones.
A lo largo de su trayectoria ha recibido becas, reconocimientos y distinciones de instituciones culturales nacionales e internacionales, además de formar parte de la Red Internacional de Cuentacuentos. No obstante, quizá su mayor reconocimiento sea el cariño del público que ha escuchado sus historias durante más de dos décadas.
Para quienes conocimos a Martín desde sus años de infancia, resulta especialmente gratificante verlo convertido en un referente de la promoción de la lectura. Su historia demuestra que las grandes vocaciones pueden surgir en los lugares más cotidianos y que un barrio lleno de vida, libros y cultura puede inspirar proyectos capaces de trascender fronteras.
San Bruno no solo fue el escenario de sus primeros años; también fue el espacio donde comenzó a construirse el camino de un hombre que ha hecho de la palabra hablada un puente entre los libros y la imaginación. Hoy, Martín Corona Alarcón lleva consigo un pedazo de nuestro barrio a cada escuela, biblioteca y escenario donde comparte sus cuentos, recordándonos que las historias también pueden cambiar la vida de las personas.
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